Categoríaa CULTURANEWSVIDEO

Abren el primer almacén de arte público del mundo en un espectacular edificio futurista

PlayGround
25 septiembre, 2020 8:26 pm

No es un museo. Tampoco es una nave espacial gigante, aunque lo parezca. Se trata de Depot, el primer almacén de arte público del mundo. En la ciudad de Rotterdam (Países Bajos), abrirá al público toda su colección: más de 151 mil obras de Da Vinci, Rembrandt y Dali, entre otros artistas. El almacén es como una «ensaladera» gigante de cristales de 15 mil metros cuadrados.

Generalmente, los depósitos donde se guardan los acervos de los museos son sótanos oscuros. Pero este es completamente diferente, y además es público. Va a mostrar el 90% del patrimonio del Museo Boijmans.

El Museo Boijmans, la principal pinacoteca de Rotterdam, cumplió 171 años y decidió celebrar su aniversario moviendo cielo y tierra para financiar este proyecto de 92 millones de euros. El almacén estará debidamente asegurado, protegido de las inundaciones y permitirá al público ver cómo se mantiene, restaura y conserva una colección de arte.

El origen de este almacén de arte

La idea que dio origen a este proyecto fue de Sjarel Ex, director del museo desde 2004. En declaraciones a Efe, contó que cuando asumió el puesto le sorprendió ver que el almacén donde estaban guardadas las 51 mil obras, que reúnen siete siglos de historia con un valor de mercado de más de 8 mil millones de euros (más de 9 mil millones de dólares), «no estaba en un lugar seguro» y el «riesgo de inundaciones» era muy alto.

«Ahora tenemos Depot, un edificio práctico, precioso y muy funcional para cuidar el arte. Y, justo al lado, un museo», explicó Ex.

Esta construcción tiene «todo lo que se necesita para cuidar una colección» porque se pueden hacer «restauraciones, conservaciones, pedir a un comisario un consejo o hacer visitas de colegio», subrayó el director.

Un diseño de vanguardia

Depot es una impresionante maceta de vidrios. Su fachada, un poco deformada, está bañada en mil 664 paneles gigantes de espejos. Refleja a Rotterdam y a quienes caminan a su alrededor; además, se mezcla con el entorno, el Museumpark: un parque verde donde algunos van a correr y otros saltan con su monopatín.

La puerta de entrada al almacén de arte es también de espejos, lo que hace que se difumine con la fachada. Presionando un botón, se abre hacia delante una puerta doble, una parte hacia cada lado. Un diseño futurista, una fantasía de nave espacial.

La terraza está a 39,5 metros de altura. Además, tiene un pequeño bosque de 75 árboles plantados entre otras plantas, que el visitante atraviesa de camino a los miradores. Éstos atrapan las impresionantes vistas hacia el resto de la ciudad, entre ellas el propio edificio verde que acoge el Museo Boijmans Van Beuningen.

A espaldas, en la fachada del pabellón de un pequeño bar instalado en el centro, se reflejan el sol y las nubes.

Portada: EFE.

Compartir