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La pandemia terminará algún día, pero los desechos sanitarios se quedarán entre nosotros

Cristina Salmerón
5 agosto, 2020 10:29 pm

La pandemia de Covid-19 se irá en meses o en años, pero dejará un efecto secundario atroz: la contaminación que se está generando a partir de los hábitos adoptados en esta crisis sanitaria mundial.

Nuestros cuidados se han convertido en el desecho de millones de cubrebocas, caretas, guantes y materiales para protección sanitaria. Nuestras precauciones y necesidades se traducen en empaques de plástico, cartón y unicel de comida a domicilio o compras por internet. Y mientras esto ocurre, nuestro planeta sigue incrementando su crisis de contaminación.

Cifras alarmantes

  • 129 mil millones de mascarillas de un solo uso y 65 mil millones de guantes desechables se usan cada mes en el mundo, de acuerdo al estimado de un estudio publicado en Ciencia Ambiental y Tecnología
  • 30% de aumento de plásticos en países como Tailandia, según reporta el diario LA Times, que consultó al Instituto de Medio Ambiente de Tailandia. Bangkok sólo consumió 62% más de plástico en abril de 2020 que 12 meses antes, la mayor parte fue por envases de alimentos que no se reciclan fácilmente.
  • Más de 240 toneladas de desechos al día produjeron los hospitales de Wuhan en el pico de la pandemia. La cantidad normal antes de esta crisis era de 40 toneladas, advirtió la Plataforma de Acción COVID del Foro Económico Mundial.
  • 350 toneladas de residuos biológicos infecciosos (materiales desechables como guantes, batas, goggles y cubrebocas) reportadas en abril, reportó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México.

La contaminación se presenta en formas que ni siquiera concientizamos. ¿Qué podemos hacer para no enfermar más al planeta? Consultamos a especialistas que nos cuentan de los diversos problemas de contaminación y nos dan algunas soluciones para ayudar a contrarrestar este daño añadido.

Plásticos de un solo uso

La Ciudad de México comenzó 2020 con una norma que cambió las dinámicas de consumo: la Ley de Residuos Sólidos obligó a eliminar las bolsas de plástico (incluidas las biodegradables) en supermercados, mercados y tianguis.

A esto se sumaba (a partir del 2021) la utilización de otro tipo de plásticos de un solo uso como cubiertos, platos palitos mezcladores, popotes, bastoncillos de los cotonetes de algodón, globos y varillas para globos, vasos y sus tapas, charolas para transportar alimentos, y hasta aplicadores de tampones. Sólo podrían usarse, venderse o regalarse si sus componentes son compostables.

Paralelamente, muchos países se sumaron al compromiso liderado por la ONU para reducir considerablemente el consumo de plásticos de un solo uso para el 2030. Sin embargo, la pandemia cambió todo. El no salir de casa obligó a adoptar otros hábitos de consumo que incluyen empaques y más empaques, también productos desechables para una higiene extrema que en su mayoría son derivados de polímeros.

Se puede notar en cafeterías tan grandes como Starbucks, que después de años de promover el uso de vasos reutilizables, los empleados ya no los reciben, pues explican, es un posible foco de transmisión del virus Sars-CoV-2 que prefieren evitar.

En México, donde comer pan dulce es una costumbre arraigada, diversas panaderías envuelven cada pieza en plástico para evitar que estas puedan ser depositarias de las gotículas que causan el contagio del nuevo coronavirus.

Basta con hacer un análisis de nuestros contenedores de basura, ¿se ha incrementado el consumo de plásticos, cartón y unicel ahora que pasamos la mayor parte del tiempo en casa? ¿Cuántos envases de unicel usaríamos si pudiéramos ir a comer a un restaurante? ¿Cuánto plásticos adherentes o de burbujas recubren los sobres de Amazon o las cajas con compras (a veces innecesarios) que pedimos por internet?

¿Es un mal necesario?

Para Ornela Garelli Ríos, especialista en Consumo Responsable y Cambio Climático de Greenpeace México, existen dos claras fuentes de contaminación que ha traído la pandemia: “Por una parte ha aumentado el uso de envases y contenedores para alimentos porque mucha gente está pidiendo comida para llevar, y por otra, ha aumentado el equipo de protección desechable como guantes o cubrebocas (tanto en hospitales como en casas)”.

En el primer rubro, Greenpeace advierte sobre las ventajas que está tomando la industria del plástico, fabricantes, envasadores, y empresas asociadas (como los grandes restaurantes y cafeterías con servicio para llevar), que han aprovechado la coyuntura del Covid para hacernos creer que es más seguro comprar productos en plásticos de usar y tirar.

“Es un mito que los plásticos de un solo uso nos den mayor protección sanitaria, es una falsa seguridad porque esto no garantiza que se está libre del virus, al contrario, nos hace bajar la guardia”, dijo Ornela Garelli a PlayGround.

Todo lo que habíamos ganado con la prohibición de bolsas de plástico y en conciencia de no usar desechables lo hemos perdido con la contingencia, dice Gabriela Jiménez Casas, ecóloga y encargada de difusión del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Pero si lo ponemos en una balanza, creo que teníamos que hacerlo para no crecer la pandemia. Algo similar pasó cuando el sismo de 1985 en México, cuando comenzaron a usarse botellas de plástico para el agua, pues no había agua potable; se tuvo que usar para no provocar un problema sanitario”.

Aún así, acota, podemos tomar acciones positivas para compensar.

Ok, no hay que autoflagelarnos si fuimos parte de este consumo de alimentos y compramos muchas cosas por internet. De acuerdo con las expertas, esto es lo que podemos hacer de ahora en adelante para mermar (aunque sea un poco) el daño.

  • Reducir el uso de plásticos de un solo uso, sustituirlos por opciones reutilizables (termos, vasos de vidrio, topers, cubiertos de metal, bolsas de tela)
  • Si ya tenemos los plásticos de un solo uso, intentar darles más vida. Lavar las bolsas, usarlas para basura
  • Dejar de pedir tantas compras por internet o teléfono e ir, con precaución y todas las medidas sanitarias, a comercios cercanos
  • Es posible pedir comida por adelantado y solo pasar a recogerla con recipientes
  • Fomentar el comercio local para evitar traslados largos e incentivar la economía de pequeños negocios (estos necesitan más de nuestro dinero que las grandes empresas)
  • Llevar bolsas reutilizables para las frutas y verduras del supermercado, pues estas aún no se eliminan del todo
  • Lavar los víveres en vez de limpiarlos con toallas desechables. Preferible lavar todo con agua y jabón
  • Cocinar en casa, pedir canastas de vegetales y frutas en vez de comida preparada
  • Optar por aquellos negocios que son responsables con el uso de empaques reciclables, reutilizables o que permitan que la clientela lleve sus recipientes
  • Bajarle al consumismo y pedir a domicilio solo lo indispensable (la mensajería no solo incluye empaques extras, también el desplazamiento de coches, camiones, aviones, barcos, que evitamos si son objetos que podemos comprar cerca de casa)

Protección sanitaria: me cuido yo, cuido al planeta

Las medidas de protección sanitaria y la misma enfermedad de COVID-19 nos han obligado a comprar objetos para sobrellevar la vida cotidiana: cubrebocas o mascarillas, guantes de látex, frascos de alcohol gel, caretas de plástico, toallas desinfectantes, tapetes especiales con líquido sanitizante… y la lista sigue.

Es verdad que nadie (o casi nadie) usa todo esto por gusto, sino por supervivencia y seguridad, pero cada uno de ellos ha traído una contaminación que no solo es peligrosa por sus materiales, sino por el potencial de virus que contiene.

En junio de 2020, en la Ciudad de México se registró un incremento en la generación de desechos biológico infecciosos como cubrebocas, batas y guantes quirúrgicos. La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) informó que previo a la pandemia se recolectaban 15 toneladas diarias de dicho tipo de residuos, pero en abril de 2020 fueron 30 toneladas por día y en mayo más de 20 toneladas.

En otros estados no sólo se denunciaron incrementos, sino un mal manejo de estos residuos que son muy peligrosos.

En esas cantidades de dicho tipo de basura se incluye lo generado en hospitales y clínicas, pero también los artículos de uso personal o los desechables empleados en los domicilios de personas enfermas que no requirieron hospitalización.

En clínicas y hospitales existe mayor rigor a utilizar estas protecciones a las que se suman otros derivados del petróleo como gorros, gafas, batas, protectores de pies, que se usan una sola vez y se desechan para evitar expandir los virus. Incluso en este rubro, donde es más necesario el uso de protección, ya se ha comenzado a esterilizar el equipo de protección para reutilizarlo.

“El material de protección sanitario también puede esterilizarse y reutilizarse. Esto tiene el beneficio de que no se provoca desabasto y a la par se contamina menos. Los cubrebocas quirúrgicos deberían ser específicos para uso de quienes trabajan en hospitales, el resto de las personas podemos llevar cubrebocas de tela y lavarlos”, dijo Ornela Garelli a PlayGround.

Gabriela Jiménez explicó que aún en casa, todos los residuos de protección sanitaria deben llevar un protocolo: “Es como cuando se rompe un vidrio y lo envolvemos aparte para cuando se lo damos a los de la basura sepan qué hay ahí y no se corten, del mismo modo, todos los cubrebocas, guantes y materiales sanitarios deben ir por separado y advertir qué son, pues pueden tener el virus”.

Como no es posible decirle al personal de salud que deje de usar las protecciones sanitarias que sí requieren de usar y tirar (gorros, batas, mascarillas, guantes), entonces somos el resto de las personas las que podemos tomar acciones que no abonen a esta crisis de contaminación.

  • Usar cubrebocas de telas que filtren los virus y lavarlos constantemente
  • Preferir lavarse constantemente las manos a usar guantes de látex
  • Dejar de usar cubrebocas como los N95, que deberían usarse preferiblemente entre el personal de salud
  • Seguir los protocolos de separación para desechar artículos de protección sanitaria e insumos médicos

Alto consumo de electricidad

En México, el consumo de energía eléctrica en el sector residencial o doméstico equivale a 25% del total nacional. Entre los aparatos electrodomésticos, los que representan el mayor gasto por consumo de energía eléctrica son el aire acondicionado y el refrigerador, según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor.

Aunque aún no se han dado cifras de un incremento de consumo eléctrico, vale la pena tomar acciones para reducirlo, pues estar en casa todo el día no solo aumentará el pago por el servicio, sino que fomentará el calentamiento global, explican ambas expertas.

Para esto podemos tomar acciones simples:

  • Usar focos ahorradores de energía
  • Desconectar todos los aparatos eléctricos que no estemos utilizando
  • Apagar las luces que no se ocupan
  • Aprovechar más la luz natural para las actividades que lo requieran
  • No usar secadora de ropa y de pelo; secar la ropa al sol y dejar que el cabello seque con el viento y el sol del día
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