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Paulo es el primer cubano registrado oficialmente como hijo de dos madres

Paulo tiene trece meses, dos madres y es el primer menor en ser inscrito en el registro civil de Cuba como hijo de dos personas del mismo sexo.

Las madres de Paulo, Dachelys Valdés, una psicóloga cubana, y Hope Bastian, una antropóloga estadounidense, tuvieron que enfrentar un reto que parecía imposible para poder vivir la maternidad y familia que deseaban.

El sistema de salud universal y gratuito del país caribeño subsidia tratamientos de fertilidad, pero no para dos mujeres. Además, sabían que la que no gestara al bebé quedaría, por efectos legales, sin voz, voto, apellido ni derechos sobre el hijo.

La nacionalidad estadounidense de Hope les dio una alternativa.

«Lo bueno de hacerlo allá (en EE.UU.) era que permitía que legalmente desde el principio las dos estuviéramos legalmente reconocidas como madres», cuenta la madre cubana.

La pareja se sometió a un tratamiento de fertilización in vitro en Florida y regresó a La Habana, donde el embarazo estuvo atendido por el sistema cubano de salud.

«En la historia clínica ahora dice esposo y esposa, pero nuestro médico tachó donde decía esposo y puso mi nombre», cuenta Dachelys. A los ocho meses de embarazo, Hope voló a Florida para esperar el nacimiento.

La ciudadanía cubana fue el primer paso

Ya con su niño y con sus derechos como familia reconocidos en el acta de nacimiento estadounidense, donde las dos aparecen como madres del bebé, comenzó el proceso para solicitar la ciudadanía cubana para Paulo.

Ese derecho ha sido, en términos jurídicos, la clave de haber logrado que el registro civil cubano las inscriba a ambas como progenitoras, pese a que la ley que regula ese órgano no prevé la existencia de dos madres o dos padres.

«La vida de nosotras está aquí, es en Cuba, nuestro compromiso social, nuestros trabajos, todo es aquí y queríamos que tuviera todos los derechos a los que puede aplicar un hijo de cubano nacido fuera o dentro de Cuba, que hiciera uso de su ciudadanía», explica Dachelys.

«Como eso no estaba legislado, todavía tuvimos que esperar a que se emitiera un dictamen específico para nosotras que autorizara la doble maternidad o maternidad compartida».

Hito digital

Fueron casi ocho meses de espera y nervios, la licencia maternal se les acababa, pero mientras el niño no tuviera la nacionalidad cubana, no podía acudir a una guardería estatal ni acceder a otros beneficios por ciudadanía.

La semana pasada, les avisaron que ya podían ir por el certificado, pero no fue tan sencillo.

«Yo fui y ahí nos tropezamos con otra situación que para nosotras es entre lo cómico y lo interesante y es que estaba todo el dictamen, todo aprobado, pero el software que emite la planilla (el documento) tenía todavía puesto ‘madre’ y ‘padre’. Y es un registro digital, no había forma de expedirme la certificación a mano».

Así, Dachelys, Hope y Paulo marcaron otro hito, logrando que los informáticos modificaran el programa para añadir a la planilla la opción de incluir dos madres.

«Estamos muy felices de que el niño tenga a sus dos mamás reconocidas, todos esos temores que teníamos de cómo íbamos a configurar nuestra familia desaparecen, que además sabemos que nosotras no somos la única familia así en Cuba y las personas han tenido que recurrir a ser creativas para poder formar su familia con descendencia», reflexiona Dachelys.

La pareja espera «que quizá esta pueda ser la puerta de entrada para que las demás personas puedan hacer lo mismo».

Sin embargo, el caso no puede ser tomado aún como jurisprudencia.

«No creo que pueda ser utilizado como un precedente o como algo que puede invocar la comunidad LGTBI cubana porque no emanó de un tribunal», opina Eloy Viera, jurista y director legal del Colectivo+Voces.

«Probablemente, el fundamento de derecho que se ha utilizado no sea el derecho que tienen dos mujeres a reconocerse simultáneamente como las madres, sino el derecho de ese menor a ser inscrito en ese registro a partir del reconocimiento de su ciudadanía cubana».

Derechos sometidos a plebiscito

El año pasado, después de una discusión que duró meses, se quedó fuera de la nueva constitución una reforma que permitiría el matrimonio homosexual. Está previsto que en 2021, se realice un plebiscito sobre esta decisión.

La comunidad LGBTQ+ en Cuba exige que el código de la familia establezca el matrimonio entre personas del mismo sexo, sin necesidad de someterlo a un referendo.

«Ojalá que cuando el código de familia salga y reconozca los derechos que esperamos que reconozca, mucha más gente vaya en fila al registro civil y que se rectifiquen o se expidan certificados de nacimiento que reconozcan la diversidad que hay», dice Dachelys,.

«Yo quiero que dentro de veinte años la gente pueda mirar atrás y decir ‘se hizo lo correcto'».

Con información de Lorena Cantó | EFE

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