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Ser mujer en la indústria musical: reinventarse o morir

Ana Polo
30 julio, 2020 2:52 pm

Durante el confinamiento ha habido millones de noticias insólitas, pero hubo una que me sorprendió especialmente: Bob Dylan saca una canción de 16 minutos y 54 segundos. 17 minutazos. Hay partos más rápidos, Bob. Puede que no hiciera falta. Sobretodo porque al escucharla una descubre que es más de lo mismo y que no aporta absolutamente nada nuevo. Y en el fondo está genial que un señor que lleva más de 50 años en el mundo de la música pueda seguir dándole a la armónica tanto como quiera. Qué suerte poder hacer lo que te gusta durante todo el tiempo que te haga feliz. El problema es que puede que esta libertad no sea igual para todas. Mientras Dylan, Bruce Springsteen o Leonard Cohen son un estilo en sí mismos, las mujeres deben reinventarse cada cierto tiempo para mantenerse en la cresta de la ola.

Taylor Swift lo deja muy claro en su documental Miss Americana. Si quieres triunfar, deberás renovar periódicamente no solo tu música, sinó también tu imagen. Sabe bien de lo que habla: en sus propias carnes siente la presión por no quedarse atrás. Para los hombres, anclarse en un estilo propio siempre ha sido sinónimo de consistencia y prestigio; de trayectoria consolidada. Muchas mujeres, en cambio, experimentan la sensación de que si no aportan algo nuevo a cada paso de su carrera, caerán irremediablemente en el olvido.

Y lo peor es que esto es sólo una espada de Damocles más sobre sus cabezas. Son muchos los frentes abiertos como mujer en el mundo de la música. No solo tienen que gustar tus canciones, porque el producto también eres tú. Todo lo que hagas podrá ser sexualizado en tu contra.

Si quieres ser una estrella mundial, no vale con cantar; también tienes que bailar. Sí, Ed Sheeran puede parecer un turista borracho volviendo de Magaluf a las 6 de la mañana y seguirá llenando estadios y siendo el número uno. Pero si eres Beyoncé tendrás que cantar como una diosa, moverte como una diosa y lucir como una diosa.

Porque tu imagen será estudiada con lupa. Tendrás que fingir que no pasan los años. Que tu piel no se arruga, que tus carnes no se afofan, que tu pelo no se vuelve blanco. ¿Por qué pueden Shakira y Jennifer López actuar en la SuperBowl con 43 y 50 años respectivamente? Sencillamente porque no lo aparentan. Parte de su trabajo es, también, la lucha contra el paso del tiempo.

Te harán competir con tus compañeras. Porque parece que solo puede quedar una. Que alguien tiene que ser la mejor. Y cuando ya tengas todo esto cubierto; tendrás que romperte la cabeza para sacar algo nuevo de ti, que lo otro ya lo tenemos muy visto y no queremos aburrirnos. ¿Cuántas versiones de Madonna hemos visto ya? ¿Cuántas veces ha vuelto la nueva Madonna? ¿Cuántas veces ha tenido que demostrar que tenía más por ofrecer? Bruce Springsteen es 9 años mayor que ella, pero no ha necesitado jamás tantas carambolas para seguir siendo The Boss. Porque es un muchacho excelente y siempre lo será. Y siempre lo será.

No digo que Bob Dylan o Bruce Springsteen no sean unos genios, seguro que lo son. Simplemente me pregunto cuántas genias más tendríamos si en el mundo de la música se mirara con los mismos ojos a hombres y mujeres. Cuántas más leyendas vivas admiraríamos si se diera libertad a las mujeres para ser quien quieren ser; sin la tiranía de la indústria y los medios diciendo: más, mejor, y más joven, por favor.

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